Uno de los peores dolores de cabeza de navegar por la red son los cibercrímenes que, a veces, ni el mejor software contra spyware y malware (virus, gusanos, troyanos…) puede prevenir. Hoy día esto es una realidad y si queremos evitar que alguien hackee nuestras contraseñas de correo, redes sociales e incluso que consigan nuestros datos de acceso a una cuenta bancaria es imprescindible tomar las debidas precauciones.

Ante todo, si dudamos  acerca de la posibilidad de haber sufrido un ciberataque, buscaremos indicios en el acceso al correo o en las carpetas en las que este se divide. Haremos lo mismo si se trata de una cuenta bancaria o un perfil de Facebook o Twitter, por ejemplo. Lo básico aquí es atender a ciertas señales: ¿funciona nuestra contraseña?, ¿aparecen nuevos correos o faltan carpetas o antiguos mensajes?, ¿has comprobado la dirección IP y el último login?, ¿coinciden esos datos con tu actividad? Si ves algo raro, desconfía.

A continuación, ármate con una serie de herramientas de confianza y empieza a hacer los test adecuados con el mejor software. Te recomendamos que empieces por descargar un detector de keyloggers —programas que registran todos aquellos datos que una persona escribe—. Como encontrar este tipo de malware no va a ser suficiente, tendremos que asegurarnos de que nuestros contenidos y contraseñas están a salvo con programas antiespías y antivirus que se combinarán con  un firewall (cortafuegos) de prevención.

Empezaremos por realizar un análisis con programas como Microsoft Security Essentials o AdwCleaner. Dedicar un tiempo a encontrar las opciones de mejor software de protección más actual del mercado siempre es una buena idea; después, taparemos los agujeros del sistema con un  cortafuegos potente como ZoneAlarm o Comodo.

Realizar (o programar) una serie de búsquedas periódicas de virus y malware nos ayudará a evitar problemas de phishing. Asimismo, también debemos intentar crear contraseñas difíciles de descifrar (por ejemplo, a través de reglas nemotécnicas) que siempre dificultarán el robo de datos.

Por último, una vez las defensas de nuestros ordenadores estén activas y protegidas con el mejor software que hayamos adquirido -tanto si se trata de una solución freeware como de un software más profesional- nos aseguraremos de modificar la contraseña de nuestro correo electrónico y contactaremos con los servicios que hayan podido verse afectados. A menudo, un ciberataque suele ser un recordatorio de malas prácticas en Internet (contraseña única, chats, sitios web con baja seguridad), así que, a partir de ahora, iremos con un poco más de ojo.

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